
Características del corrector típex líquido
Aunque en el terreno de la correción, hoy manda el corrector de cinta, a veces el frasco de típex líquido resulta útil. Pero muy útil, sobre todo cuando se trata de corregir fallos diminutos. La nueva fórmula ya no se seca en el bote, como sí ocurría antaño, y su pincel se ha sustituido por un aplicador de espuma, que permite rectificar con precisión sobre el papel.
Considera también el lápiz corrector. Debido al diseño de su punta, es muy conveniente para corregir faltas pequeñas.
¿Cúal es el origen del típex?
La palabra típex procede de la marca comercial Tipp-Ex®. El producto original no era fluido y se usaba para corregir erratas tecleadas con una máquina de escribir. Consistía en una hojita que se interponía entre el cabezal y el papel. Su recubrimiento especial obraba la magia: al teclear de nuevo la letra, el impacto del metal con la hoja de Tipp-Ex transfería lo blanco al papel. ¡Desaparecía así de la vista esa letra indeseable!

Al lanzarse la versión líquida, alcanzó enseguida una gran popularidad. Se empezó a usar en muchas oficinas para corregir escritos a mano. En ciertos lugares el producto se conoce como papel líquido, debido a otra marca comercial: Liquid Paper®.
¡Ah! ¿Pero y el disolvente para típex? Los primeros líquidos correctores se secaban demasiado deprisa al entrar en contacto con el aire. Si el bote se dejaba destapado, el preciado néctar cuajaba y se hacía pastoso. Por este motivo era habitual comprar junto con el líquido corrector un frasquito de disolvente, también fabricado por la empresa Tipp-Ex. Bastaba con añadir unas gotas y agitar con fuerza para recuperar la fluidez. Las nuevas fórmulas de típex ya no presentan este problema... y en consecuencia el disolvente de líquido corrector quedó relegado a los anaqueles de museos.
