¿Cuál es el mejor papel para imprimir? Los mejores folios para la oficina

¿Cuál es el mejor papel para imprimir? Muchos clientes nos hacen una y otra vez esta pregunta. ¿Cuál es la mejor marca de folios? Navigator, probablemente. Pero Navigator tiene una gran oferta de papel para impresora, con diferentes gramajes y texturas y no todos ellos son de la misma calidad.

Asi mismo existen otras marcas que también fabrican folios de muy buena calidad. ¿Cuáles son entonces los mejores folios para imprimir?

Los mejores folios para imprimir

Los mejores folios para imprimir: el gramaje no lo es todo

"Los de ochenta gramos. Esos son los mejores folios." Afirmaciones de este tipo se pueden encontrar en infinidad de foros, blogs y en las opiniones y reviews de usuarios. Pero no todo es tan sencillo.

El gramaje del papel es una cualidad muy importante y la más utilizada para establecer comparaciones. Pero no es la única. Las diferencias entre los diversos papeles de impresora abarcan muchos más aspectos: opacidad, blancura del papel, brillo, resistencia a la tracción, rigidez, espesor, rugosidad, grado de humedad, permeabilidad al aire...

Las especificaciones que llenan las fichas técnicas de las cajas de folios es realmente larga. ¿Cuáles de estos parámetros son importantes y cuáles no?

La textura del papel

El gramaje es la cualidad más importante, de eso no hay duda. Pero la textura de un folio no es menos importante. El grado de rugosidad y el tamaño del poro de una hoja van a influir, y mucho, en la calidad de la impresión. Por ejemplo, para impresiones en máquinas láser existen papeles muy satinados que ofrecen excelentes resultados de impresión. También para las impresoras de inyección de tinta.

Textura de folios para impresora

En un papel satinado, con textura muy lisa, tanto las moléculas de toner como las gotas de tinta se fijan en la superficie con mayor precisión y "limpieza" que un papel áspero y rugoso. Un papel con excesiva porosidad provoca la dispersión de la tinta y reduce la nitidez de los caracteres tipográficos.

Por ello, un papel con grano grueso o un verjurado puede ser un excelente soporte para ilustraciones, pero no resulta tan adecuado como papel para impresora o fotocopiadora. Unos folios de excelente calidad, con una textura muy satinada y un recubrimiento especial, específicos para láser son los Clairefontaine DCP. Muchos usuarios consideran este papel como unos de los mejores folios para imprimir.

Grano del papel

Estos folios se fabrican una gran variedad de gramajes, desde 120 hasta 350 gramos; y formatos, Din A3 y Din A4. La textura ultralisa de su superficie logra una anclaje perfecto y una impresión de alta definición, especialmente en impresiones de alta resolución.

En el ejemplo anterior no importa demasiado el gramaje empleado, pues la textura de todos ellos es similar. En este caso el gramaje elegido tiene más que ver con el tipo de trabajo que se vaya a realizar. Un papel de 350 gramos, puede resultar apto para la portada de una obra, mientras que para las páginas interiores con papel de 120 gramos es más que suficiente.

¿Qué otras características se pueden utilizar para determinar cuáles son los mejores folios para imprimir? La opacidad y la blancura.

Los mejores folios tienen siempre una alta opacidad y blancura

De poco sirve tener un papel con un gramaje alto y una textura excelente si es un papel poco opaco y oscuro. La opacidad suele estar intimamente relacionada con el gramaje. Pero no siempre es así. La opacidad la podríamos definir como la resistencia que ofrecen los folios a ser atravesados por la luz.

Los mejores folios tienen que ser lo suficientemente opacos como para que no se transparente la siguiente hoja. Más aún si pretendemos imprimir por ambas caras. Un papel de poco gramaje u opacidad al imprimir por doble cara se transforma en un documento poco legible. No es pues un buen papel. La opacidad también está relacionada con el cuerpo o el tacto del papel. Un papel grueso, algo rígido, suele tener una mayor opacidad que un folio flexible y delgado.

Por otro lado está la blancura. La blancura no es tan importante desde el punto de vista de la impresión. Un papel puede dar un buen resultado en la impresora (no producir atascos) pero estar falto de blancura. Se consideran mejores folios a los que tienen un mayor grado de blancura por un motivo: la reproducción cromática.

Los mejores folios tienen que ser bastante opacos y blancos

¿Qué ocurre con los blancos de una imagen cuando queremos imprimir una fotografía de y el papel es grisáceo? Cuando se va a utilizar en para montajes audiovisuales, diseño gráfico, imprenta, etc... Se busca que los folios sean lo más blancos posible. El nivel de negro dependerá luego de la tinta o el tóner. Pero de base el blanco tiene que ser blanco.

La blancura se especifíca de acuerdo con ensayos recogidos en normas industriales DIN o ISO. El ensayo más utilizado es el de blancura CIE.

Conclusión

Los mejores folios no son los de ochenta gramos, ni los más baratos, ni los más blancos, ni los más opacos. Los mejores folios son los que resultan más adecuados para cada trabajo en cuestión.

Por ejemplo, no tienen ningún sentido utilizar unos folios de 100 gramos para unos documentos internos de oficina que se van a triturar al cabo de dos semanas. Tampoco tiene sentido utilizar folios de 90 gramos para una simple fotocopia. En estos casos los mejores folios posibles son unos de ochenta gramos (menos gramaje tampoco) que tengan una buena relación calidad precio, sean bastante blancos y—sobre todo—funcionen bien en la máquina sin producir atascos.

El Navigator universal si que es un buen papel de impresora en este sentido. Para muchos usuarios es el mejor papel del mundo. Ĺa propia Navigator presume de tener un índice de atascos de sólo el 0.01% (es decir un atasco cada diez mil hojas). Sea o no cierto, los comentarios y las opiniones de nuestros clientes nos dicen que desde luego, es un buen papel.

Existen muchas otras marcas que ofrecen folios de buena calidad. Lo que hay que evitar son papeles excesivamente baratos, hechos con celulosa de baja calidad, de baja opacidad y con una textura excesivamente rugosa que desgasta los rodillos de las impresoras y dispersa la tinta haciendo difícil la lectura del documento.