¿Qué son los lápices acuarelables?

Los lápices acuarelables son pinturas de madera que permiten recrear efectos artísticos parecidos a la acuarela pero a través de una técnica mucho más sencilla y rápida.

Lápices acuarelables

La cualidad de estos materiales de dibujo reside en el tipo de mina que contienen ─exteriormente son idénticos a los normales─, soluble en agua, que permite su retoque posterior con un pincel húmedo.

¿Cómo se utilizan los lápices acuarelables?

Pintar con lápices acuarelables es algo que está al alcance de cualquiera: niños, pintores principiantes y artistas experimentados. Existen dos técnicas de aplicación:

  1. Retocar el dibujo cuando éste está terminado
  2. Humedecer el papel o el lienzo antes de comenzar a pintar

La primera técnica es muy sencilla, sólo se ha de colorear la lámina como si se tratara de lápices de colores normales: en definitiva se trata sólo de otra técnica artística seca. Posteriormente con la ayuda de un recipiente con agua y uno o varios pinceles se retoca el dibujo y se disuelven los trazos de color mezclando los tonos entre sí. Se crea así una pintura lavada que tiene efectos artísticos que recuerdan a la acuarela. Pero sin la enorme destreza que estas requieren para poder ejecutar una obra con acabado correcto.

La otra técnica artística que puede llevarse a cabo para el acuarelado de dibujos es el humedecimiento previo de la lámina o lienzo. En este caso se moja primero el soporte, cuando pintemos observaremos cómo se derrite poco a poco la mina soluble en agua del lápiz añadiendo pinceladas de color difusas.

¿Qué papel es adecuado para pintar con lápices acuarelables?

Puesto que antes o después, según la técnica escogida, incorporaremos agua en nuestra obra es importante seleccionar un papel de dibujo de alto gramaje que no se ondule y resista bien la humedad. Lo mejor sería emplear un papel especial de acuarela de al menos 240 gramos cuya composición contenga fibras de algodón.

Doce lápices de colores para pintarlos a todos

Pintar el mundo con lápices de colores

Se les suele comprar a los niños, para pintar, lápices de colores. Porque no manchan, no son tóxicos y permiten tener a mano muchos colores. Además, responden bien al uso instintivo del color sin mezclas: un lápiz, un color.

Lápices de colores Giotto Stilnovo Skin Tones

Habitualmente, se compran cajas que tienen entre doce o veinticuatro colores. Doce o veinticuatro colores para representar el mundo. No funciona mal, la mayoría de los niños no se estrellan contra la imperfección. Se atreven a intentar doblegar las formas y los colores en el papel, se alegran con su intento, se alegran de haber podido contar algo.

Algo parecido a un círculo, si se pinta de amarillo-yema de huevo, es el sol, incluso si el sol no tiene ese color. Un triangulo, que no consigue ser ni equilátero, ni isósceles, ni escaleno, una vez que se pinta de rojo está claro que es un tejado. El azul en la parte inferior de la página es agua, en la superior es cielo. Un señor pintado de marrón, bueno, puede pasar por representar a un  señor de alguna región de africa. Una persona pintada de amarillo-yema de huevo puede pasar por ser alguien del lejano oriente… mmm… en realidad no, una persona pintada de amarillo-yema de huevo  es un sol con piernas y brazos. Y los «blancos» ¿cómo se pintan?, ¿blancos? Una persona sin color es un fantasma. Entoces hay que darle color, pero cuál de los que quedan. ¿Rosa? bien, ¿cuál es el resultado?: ¿una persona quemada por el sol? ¿una «persona-cerdito»?. No sirve, así que tiene que ser el naranja: ¡oh, no!, la persona ha bebido demasiado zumo de zanahoria.

A los orientales, a los blancos, a los negros, a los amerindios, a los polinesios, etc. no hay forma de representarlos. Los colores de las cosas del mundo están en la caja, pero en esa caja no hay personas. Tal vez el niño intente mezclar colores, pero sin verdadera formación, los lápices de colores se resisten a dejarse mezclar, no son un juego de niños. Y el niño está jugando, quiere disfrutar contando anécdotas o cuentos o ideas. Así que pintará como puede y disfrutará, pero escondida, le acechará la sensación de que sus colores no consiguen pintar las personas que dibuja.

Lápices de colores para pintar a las personas del mundo

El único remedio pasaría por ampliar los colores de esa pequeña caja de lápices de color. Pero ampliar esa caja supondría comprar colores sueltos en tiendas especializadas. Y son necesarios conocimientos profundos para acertar con los colores de unos lápices que, además, son caros. Nuestra sencilla caja de lápices de colores forma parte del mundo del material escolar: materiales baratos para el aprendizaje básico.

¿Por qué los fabricantes de lápices de colores de material escolar no han caído en ello? ¿Por qué no han pensado, que si bien los objetos del mundo quedan representados con sus colores, las personas no?

Lápices de colores Giotto Skin Tones

Hace poco, revisando catálogos de productos de material escolar de distintos fabricantes, encontré un set dedicado al color de la piel humana. Recordé que en mi infancia coloreaba mis personas siempre con disgusto. Pasaba las puntas de los dedos por los lápices que estaban encima de la mesa para ver si en alguno de ellos descubría el secreto del color de la piel. Pero el color, o uno que se pareciera, nunca estaba allí.

Rescato y resalto este producto, porque ahora que existe, muchos niños podrán, por fin, capturar – ya no sólo en forma sino también en color- a todas las personas reales e imaginarias del mundo.

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