¿Cómo transformar una pared en una pizarra blanca o negra?

Las pizarras magnéticas son perfectas para las aulas de institutos, centros de formación, oficinas, salas de conferencias, etc. El borrador magnético se queda pegado en su superficie y además de los rotuladores tipo vileda se pueden utilizar imanes de colores, bandas de planificación, etc.

Transformar una pared en una pizarra blanca

Ahora bien, si no se prevé el uso de los accesorios magnéticos existe una segunda opción: transformar una pared en una pizarra blanca ¿qué se necesita para ello?

Pinturas tipo pizarras blancas para pared

Existen dos tipos de esmaltes para transformar paredes en pizarras:

  • Pintura para pizarra blanca: este producto consiste, en la mayoría de los casos,  en un esmalte de dos componentes (pintura y endurecedor). Permite convertir una superficie plana en una pizarra dura y brillante apta para dibujar y escribir con rotuladores tipo vileda de borrado en seco.
  • Pintura para pizarras negras: es un esmalte que sirve para transformar superficies lisas en pizarras para tiza. A diferencia del esmalte anterior este suele ser un producto de un solo componente (y en algunas ocasiones, monocapa).

¿Por qué la pintura para pizarra blanca es bi-componente? El motivo es que la superficie tiene que de alto brillo y muy resistente al roce. Las pinturas convencionales no dejan un acabado de alta dureza. Es preciso recurrir a resinas y endurecedores para lograr una superficie más resistente a los arañazos (es similar al esmalte de una bañera). En cambio, en una pizarra negra para tizas se necesita justo lo contrario: una superficie mate y algo áspera para que agarre bien la tiza.

Pintura para pared tipo pizarra blanca

Instrucciones para transformar una pared en una pizarra

La diferencia en el proceso sólo tiene que ver con la preparación del producto (algo más complejo en el caso de la pizarra blanca).

En ambos casos debes asegurarte de que la pared está firme, limpia, seca y libre de grasa. En caso de dudas puedes aplicar un fondo fijador a base de látex. Además es conveniente que sea lo más lisa posible.

Para una pizarra negra

Si te has decantado por la pizarra negra, sólo tienes que utilizar el esmalte monocomponente como si fuera cualquier otra pintura. Preferiblemente, con un rodillo de pelo muy corto (especiales para barnices y lacas). Si lo haces con uno de espuma te podrían quedar burbujas y poros en la superficie.

Pintura para pizarras de tiza

Para una pizarra blanca

Si prefieres la pizarra de rotuladores el proceso es algo más complicado:

  1. Antes de nada, lee detenidamente las instrucciones del fabricante
  2. Prepara sólo la cantidad de pintura necesaria: una vez mezclada ya no la podrás guardar
  3. Consigue un recipiente limpio para hacer la mezcla
  4. Vierte la proporción exacta de pintura y catalizador y mezcla con una varilla limpia durante un par de minutos.
  5. Asegurate de que no queda ningun grumo y de que la consistencia es similar en toda la pintura preparada, incluido el fondo
  6. Pinta tu pared

¿Dónde comprar la pintura para convertir una pared en una pizarra?

Estas pinturas las puedes comprar en Amazon. También tienes una pintura transparente que te permite conservar el color de la pared.

¿Cómo sacar el máximo partido a tu pizarra blanca?

La clásica pizarra blanca es una herramienta de enseñanza excepcional, utilizada a diario en institutos, colegios, academias de idiomas, centros de formación, autoescuelas, salas de conferencia de oficinas… La lista de lugares en los que es fácil encontrar una pizarra blanca es muy larga. Su alta legibilidad—el contraste del texto respecto al fondo es infinitamente superior al de una pizarra de tiza—y la facilidad con la que se borra son dos de las cualidades más apreciadas de estos tableros. ¿Pero qué podemos hacer para que nos duren muchos años?

Pizarra blanca magnética de pared

Elegir bien una pizarra blanca

Lo primero y más importante, es comprar la pizarra blanca adecuada. Sus materiales deben soportar el trato que va a recibir. No es lo mismo comprar una pizarra blanca para utilizarla un par de veces al mes, que una pizarra para un instituto que se utiliza varias horas al día, los cinco días de la semana. Por ello es importante conocer los cuatro tipos de pizarras blancas que existen.

En primer lugar están las pizarras de melamina, son increíblemente baratas pero muy poco duraderas. Están hechas con tablero melaminado de color blanco. El mismo que utiliza Ikea en sus muebles de cocina. Estas pizarras sólo se recomiendan para un uso muy esporádico (pocas horas a la semana).

Un poco mejores son las pizarras estratificadas o laminadas. También se emplean fibras de madera en la base. Sin embargo tienen una fina capa superficial de alta dureza. Es la misma tecnología que se utilizan para fabricar el suelo de tarima flotante. Este tipo de pizarra nos puede durar bastante años aunque la utilicemos a diario. Su unico inconveniente es que, al igual que las de melamina, no son magnéticas.

La siguiente opción es la pizarra de acero lacado. Su tablero se fabrica con una chapa metálica, pintada con un esmalte especial que permite el borrado en seco. Estas pizarras ya no son tan baratas como las anteriores. Es fácil que doblen o tripliquen su precio. Pero también son mucho más longevas y resistentes a los golpes. Además sí son magnéticas. La universidad y los institutos son los compradores más habituales de estas pizarras.

Pizarras vitrificadas o de vidrio: las más resistentes

Por último, nos quedan las pizarras de acero vitrificado y las pizarras de vidrio. Las primeras, al igual que las lacadas, tienen superficie de acero. Pero en vez de estar pintado, el tablero está vitrificado. El vitrificado es un proceso industrial que recubre una superficie con sílice o “vidrio líquido” fundido a alta temperatura. Una vez solidificado y enfriado es un material de una extraordinaria dureza y resistencia a los arañazos. Es la misma técnica con la que se fabrican las cazuelas vitrificadas, vasos, platos y otros utensilios de menaje. Son muy caras y de una calidad excelente. Con el cuidado adecuado pueden durar toda la vida.

Pizarra de vidrioLa pizarra de vidrio es una alternativa a la vitrificada. En este caso su tablero es de vidrio templado. A diferencia del resto de pizarras rara vez están enmarcadas. No tiene sentido pues el propio vidrio tiene suficiente resistencia mecánica y no necesita refuerzo alguno. Su superficie es tan dura como la vitrificada.

 

El cuidado de la pizarra blanca

Comprar la pizarra blanca correcta es el cincuenta por ciento del trabajo. Ahora sólo queda ver cómo tenemos que utilizarla para alargar su vida útil lo máximo posible. En primer lugar, aunque resulte una obviedad decirlo. Sobre estas pizarras sólo hemos de escribir con rotuladores especiales para pizarra blanca. Estos rotuladores tienen puntas suaves de fibra para evitar arañar la superficie. Además su tinta no se adhiere sino que se deposita en forma de polvo sobre la pizarra.

Para borrar la pizarra, utilizaremos asimismo un borrador específico de fieltro o espuma. También se puede utilizar gamuza. Es importante borrar con suavidad. También sacudiremos el borrador de vez en cuando. Especialmente si se nos cae al suelo. Es imprescindible evitar que el borrador o la gamuza tengan partículas de arena o de polvo que podamos arrastrar sobre la pizarra. Esta es una causa de deterioro de las pizarras blancas. Pero sobre todo, lo más importante, jamás, jamás, JAMÁS, debemos borrar la pizarra con un estropajo de los verdes, y mejor evitar también los azules. El estropajo de fibra verde destroza la superficie de la pizarra volviéndola porosa. La consecuencia a largo plazo es la imposibilidad de borrar los trazos de rotulador (marcas fantasma). Cuando llega este momento la pizarra ya no es útil.

Por último, es recomendable limpiar la pizarra en húmedo de vez en cuando. Puede ser con un producto específico o con una bayeta muy suave humedecida con agua y jabón neutro. De esta forma lograremos que nuestra pizarra blanca nos acompañe durante mucho tiempo.