Pizarras Rocada Skin

La serie de pizarras Rocada Skin está formada por varios paneles modulares combinables entre sí. Estos paneles pueden ser de pizarra blanca para rotuladores de borrado en seco, de pizarra negra o verde para tiza o incluso tableros de corcho.

También existen paneles Rocada Skin para proyectores multimedia. Su superficie blanca mate evita reflejos y asegura una buena reproducción cromática de los colores.

La ausencia de marco de los paneles de pizarra Rocada Skin hace que apenas se note la unión entre paneles. Gracias a la variedad de superficies y a la gran oferta de dimensiones disponibles de estos paneles se puede configurar todo tipo de soluciones a la medida de cualquier usuario.

Pizarras Rocada Skin
Sistema de pizarras modulares de paneles Rocada Skin

Sistema modular de Pizarras Rocada Skin

Las pizarras modulares Rocada Skin permiten un número infinito de combinaciones gracias a su diseño sin marco. Son muy fáciles de instalar gracias al sistema Rocada de fijación mural magnética.

Se pueden colocar en posición vertical y horizontal. Rocada Skin te permite construir una pizarra blanca gigante o forrar una pared entera de paneles de corcho.

Existen varios tipos de paneles Rocada Skin. Los que más posibilidades de tamaño y color ofrecen son los paneles de pizarra para rotuladores de borrado en seco (existen paneles de pizarra blanca, negra, azul, verde y rosa).

También existen paneles para pizarra de tiza líquida. Por último hay paneles de corcho y paneles con superficie mate para proyectores.

Las pizarras Rocada Skin son una alternativa a las pinturas de pizarra para paredes.

¿De qué están hechas las pizarras Rocada Skin?

Los paneles de pizarras Rocada Skin están construidos con chapa de acero, por lo que su superficie es magnética y sirve para utilizar imanes para plannings y todo tipo de accesorios para pizarras magnéticas, por ejemplo, un borrador con imán.

Gracias a su fijación magnética, se puede cambiar rápidamente la disposición de los paneles para adaptar la combinación a las necesidades de cada evento.

Por ejemplo se pueden sustituir paneles de pizarra por paneles de corcho. O crear un espacio de pantalla de proyección con los paneles Skin de superficie mate.

¿Qué es una pizarra planificadora?

Los planificadores de pizarra consisten en una superficie de pizarra blanca sobre la que se imprime un casillero que puede ser mensual, semanal o anual. Este casillero viene a ser como un calendario, pero en él no se especifíca el día concreto en número sino sólo en letra. Esto añade mucha flexibilidad para la planificación de actividades.

Pizarra de planificación

Desasociar la fecha de las tablas de planificación permite su reutilización para cualquier semana, mes o año. Sin importar el día o la fecha del mismo. Así, un planificador de pizarra semanal nos permite borrarlo cuando llegamos al viernes o al domingo y comenzar el lunes completamente desde cero.

¿Por qué comprar planificadores de pizarra?

Elaborar horarios para organizar nuestro tiempo está comprobado que aumenta nuestra productividad al mismo tiempo que reduce el estrés. Con un sólo vistazo a nuestro planificador sabremos que actividades son las más importantes y en qué momento exacto tendrán lugar. De esta forma aprovecharemos mejor nuestro tiempo y tomaremos decisiones mucho más acertadas sobre el resto de las actividades que debemos realizar. Estas pizarras son muy polivalentes gracias a su tablero imantado. Con él no sólo es posible la escritura con los típicos rotuladores de pizarra sino que también podremos utilizar sobre él todo tipo de imanes. Los imanes para la planificación de proyectos se pueden comprar en diferentes tamaños y colores.

Debemos asignar un código de color a cada actividad y elaborar una pequeña leyenda en la parte inferior de la pizarra (o bien memorizarla). Por supuesto también se pueden añadir las anotaciones oportunas con los rotuladores ya que se borran en seco al igual que en cualquier pizarra. Estas pizarras de planificación funcionan muy bien porque captan la atención visual de la persona de manera muy efectiva.

Pintura de pizarra para pared

¿Para qué sirve la pintura de pizarra? Las pizarras blancas magnéticas son perfectas para las aulas de institutos, centros de formación, oficinas, salas de conferencias y también para casa. Las magnéticas tienen múltiples ventajas, por ejemplo, el borrador magnético se queda pegado en su superficie y además de los rotuladores para pizarra blanca podemos utilizar imanes de colores, bandas de planificación, etc.

Cuando no encontramos una pizarra del tamaño adecuado simplemente podemos utilizar pintura de pizarra para pared. También se pueden construir pizarras a medida con las pizarras modulares Rocada Skin.

Ahora bien, si no se prevé el uso de los accesorios magnéticos existe una segunda opción: transformar una pared en una pizarra blanca ¿qué se necesita para ello?

Pinturas tipo pizarras blancas para pared

Existen dos tipos de esmaltes para transformar paredes en pizarras:

  • Pintura para pizarra blanca: este producto consiste, en la mayoría de los casos,  en un esmalte de dos componentes (pintura y endurecedor). La pintura para pizarra blanca, permite convertir una superficie plana en una pizarra dura y brillante apta para dibujar y escribir con rotuladores tipo vileda de borrado en seco.
  • Pintura para pizarras negras: es un esmalte que sirve para transformar superficies lisas en pizarras para tiza. A diferencia del esmalte anterior este suele ser un producto de un solo componente (y en algunas ocasiones, monocapa).

¿Por qué la pintura para pizarra blanca es bi-componente? El motivo es que la superficie tiene que de alto brillo y muy resistente al roce. Las pinturas convencionales no dejan un acabado de alta dureza. Es preciso recurrir a resinas y endurecedores para lograr una superficie más resistente a los arañazos (es similar al esmalte de una bañera). En cambio, en una pizarra negra para tizas se necesita justo lo contrario: una superficie mate y algo áspera para que agarre bien la tiza.

Pintura para pared tipo pizarra blanca

Instrucciones para transformar una pared en una pizarra

La diferencia en el proceso sólo tiene que ver con la preparación del producto (algo más complejo en el caso de la pizarra blanca).

Transformar una pared en una pizarra blanca
Pared pintada con pintura pizarra para paredes

En ambos casos debes asegurarte de que la pared está firme, limpia, seca y libre de grasa. En caso de dudas puedes aplicar un fondo fijador a base de látex. Además es conveniente que sea lo más lisa posible.

Para una pizarra negra

Si te has decantado por la pizarra negra, sólo tienes que utilizar el esmalte monocomponente como si fuera cualquier otra pintura. Preferiblemente, con un rodillo de pelo muy corto (especiales para barnices y lacas). Si lo haces con uno de espuma te podrían quedar burbujas y poros en la superficie.

Pintura para pizarras de tiza

Para una pizarra blanca

Si prefieres la pizarra de rotuladores el proceso es algo más complicado:

  1. Antes de nada, lee detenidamente las instrucciones del fabricante
  2. Prepara sólo la cantidad de pintura necesaria: una vez mezclada ya no la podrás guardar
  3. Consigue un recipiente limpio para hacer la mezcla
  4. Vierte la proporción exacta de pintura y catalizador y mezcla con una varilla limpia durante un par de minutos.
  5. Asegurate de que no queda ningun grumo y de que la consistencia es similar en toda la pintura preparada, incluido el fondo
  6. Pinta tu pared

Comprar pintura de pizarra para pared

Estas pinturas las puedes comprar en Amazon. También tienes una pintura transparente que te permite conservar el color de la pared.

¿Cómo sacar el máximo partido a tu pizarra blanca?

La clásica pizarra blanca es una herramienta de enseñanza excepcional, utilizada a diario en institutos, colegios, academias de idiomas, centros de formación, autoescuelas, salas de conferencia de oficinas… La lista de lugares en los que es fácil encontrar una pizarra blanca es muy larga. Su alta legibilidad—el contraste del texto respecto al fondo es infinitamente superior al de una pizarra de tiza—y la facilidad con la que se borra son dos de las cualidades más apreciadas de estos tableros. ¿Pero qué podemos hacer para que nos duren muchos años?

Pizarra blanca magnética de pared

Elegir bien una pizarra blanca

Lo primero y más importante, es comprar la pizarra blanca adecuada. Sus materiales deben soportar el trato que va a recibir. No es lo mismo comprar una pizarra blanca para utilizarla un par de veces al mes, que una pizarra para un instituto que se utiliza varias horas al día, los cinco días de la semana. Por ello es importante conocer los cuatro tipos de pizarras blancas que existen.

En primer lugar están las pizarras de melamina, son increíblemente baratas pero muy poco duraderas. Están hechas con tablero melaminado de color blanco. El mismo que utiliza Ikea en sus muebles de cocina. Estas pizarras sólo se recomiendan para un uso muy esporádico (pocas horas a la semana).

Un poco mejores son las pizarras estratificadas o laminadas. También se emplean fibras de madera en la base. Sin embargo tienen una fina capa superficial de alta dureza. Es la misma tecnología que se utilizan para fabricar el suelo de tarima flotante. Este tipo de pizarra nos puede durar bastante años aunque la utilicemos a diario. Su unico inconveniente es que, al igual que las de melamina, no son magnéticas.

La siguiente opción es la pizarra de acero lacado. Su tablero se fabrica con una chapa metálica, pintada con un esmalte especial que permite el borrado en seco. Estas pizarras ya no son tan baratas como las anteriores. Es fácil que doblen o tripliquen su precio. Pero también son mucho más longevas y resistentes a los golpes. Además sí son magnéticas. La universidad y los institutos son los compradores más habituales de estas pizarras.

Pizarras vitrificadas o de vidrio: las más resistentes

Por último, nos quedan las pizarras de acero vitrificado y las pizarras de vidrio. Las primeras, al igual que las lacadas, tienen superficie de acero. Pero en vez de estar pintado, el tablero está vitrificado. El vitrificado es un proceso industrial que recubre una superficie con sílice o «vidrio líquido» fundido a alta temperatura. Una vez solidificado y enfriado es un material de una extraordinaria dureza y resistencia a los arañazos. Es la misma técnica con la que se fabrican las cazuelas vitrificadas, vasos, platos y otros utensilios de menaje. Son muy caras y de una calidad excelente. Con el cuidado adecuado pueden durar toda la vida.

Pizarra de vidrioLa pizarra de vidrio es una alternativa a la vitrificada. En este caso su tablero es de vidrio templado. A diferencia del resto de pizarras rara vez están enmarcadas. No tiene sentido pues el propio vidrio tiene suficiente resistencia mecánica y no necesita refuerzo alguno. Su superficie es tan dura como la vitrificada.

 

El cuidado de la pizarra blanca

Comprar la pizarra blanca correcta es el cincuenta por ciento del trabajo. Ahora sólo queda ver cómo tenemos que utilizarla para alargar su vida útil lo máximo posible. En primer lugar, aunque resulte una obviedad decirlo. Sobre estas pizarras sólo hemos de escribir con rotuladores especiales para pizarra blanca. Estos rotuladores tienen puntas suaves de fibra para evitar arañar la superficie. Además su tinta no se adhiere sino que se deposita en forma de polvo sobre la pizarra.

Para borrar la pizarra, utilizaremos asimismo un borrador específico de fieltro o espuma. También se puede utilizar gamuza. Es importante borrar con suavidad. También sacudiremos el borrador de vez en cuando. Especialmente si se nos cae al suelo. Es imprescindible evitar que el borrador o la gamuza tengan partículas de arena o de polvo que podamos arrastrar sobre la pizarra. Esta es una causa de deterioro de las pizarras blancas. Pero sobre todo, lo más importante, jamás, jamás, JAMÁS, debemos borrar la pizarra con un estropajo de los verdes, y mejor evitar también los azules. El estropajo de fibra verde destroza la superficie de la pizarra volviéndola porosa. La consecuencia a largo plazo es la imposibilidad de borrar los trazos de rotulador (marcas fantasma). Cuando llega este momento la pizarra ya no es útil.

Por último, es recomendable limpiar la pizarra en húmedo de vez en cuando. Puede ser con un producto específico o con una bayeta muy suave humedecida con agua y jabón neutro. De esta forma lograremos que nuestra pizarra blanca nos acompañe durante mucho tiempo.